El francés es una lengua muy extraña, encierra todos los sabores provenzales, aquel del vino tinto acompañado de una ensalada en vinagreta con nueces, el sabor de un beso profundo..amargo y dulce que se roba bajo una tormenta. Encierra la complejidad de la respiración, mover los labios sutilmente como si se buscase otros labios para terminar una frase. Agudiza los demás sentidos, no puedes hablar frances si no sientes el corazón en la garganta, de ahí que pocos puedan hablarlo, es más...expresarlo, incluso los franceses natos.
Que hermoso es decir j e t ' a i m e y sentir desde el inicio la palpitación profunda de quien ama con toda el alma. Pronunciar palabras normales y volverlas la más sutil de las sedas, de donde proviene la seducción en su esplendor. Tocar la mejilla del ser amado sin siquiera extender los brazos, solo con una mirada y un tono de voz suave, seco, profundo que haga vibrar el cuerpo hasta alcanzar el más sublime éxtasis de emoción...solo el francés alcanza esos rangos absortos de compenetración con otro ser.
Sólo puede decir quien tiene corazón francés que cada vez que je sais que pour aimer il faut souffrir y que para sentir el verdadero amor il faut se rendre completement a ses avenirs et desirs plus profonds se puede encontrar el verdadero placer de vivir, de amar cada cosa que se toca con la palabra, de crear una atmósfera bella en escencia y de transmitir el más puro pensar.
Muchos argumentarán que su lengua es la más hermosa, y con cada una de ellas se expresan a la perfección diversos sentimientos, no espero contradecirlos en absoluto...simplemente remarcar la sensación increíble que se ha experimentado una vez probado tan exquisito postre.
C'est vraiment difficile laisser une phrase incomplète mais c'est pire laisser un amant avec un mot d'amour dans les levres. Por eso siempre termina una frase y siempre deja al amante sin palabras, así podrás repetir la historia cada vez que recuerdes Francia... ;)




